Dr. Jorge Iván
Vélez – Arocho
Presidente Pontificia Universidad Católica de Puerto
Rico
“Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.” Col. 3, 1-2
¡Cristo ha resucitado! ¡Hermanos y hermanas estemos alegres… Cristo, nuestro Hermano Mayor como se acostumbra decir en los Cursillos de Cristiandad, ha resucitado… venció la muerte! Y ante esta realidad… ¿a qué se nos convoca… a qué se nos envía? Recordemos la letra de una canción que hemos cantado con frecuencia en nuestras celebraciones y que resume este llamado. “Sois la semilla que ha de crecer, Sois la estrella que ha de brillar, Sois levadura, sois grano de sal, antorcha que ha de alumbrar.” Hemos resucitado con Cristo y somos invitados a ser semilla que de fruto y fruto abundante… que crezca en nuestros ambientes… en nuestra vida cotidiana… en nuestras familias… en nuestros trabajos… en nuestras comunidades… en “las periferias existenciales “ser semilla y ser levadura que fermente la masa… que la haga crecer… que tenga buen sabor… masa que alimente a muchos… Ser semilla, levadura y sal… en este mundo que reclama vida… que reclama sentido a lo que vive… somos llamados a darle sabor de Cristo. Ser semilla, levadura, sal y ser luz… Hoy, tal como ayer, hay mucha oscuridad… no se puede ver claramente si hay tinieblas y oscuridad… ¡El mundo añora hombres y mujeres antorchas… luminosas que ayuden a ver el camino!
¡Cristo ha resucitado! ¡Hermanos y hermanas estemos alegres… Cristo, nuestro Hermano Mayor como se acostumbra decir en los Cursillos de Cristiandad, ha resucitado… venció la muerte! Y ante esta realidad… ¿a qué se nos convoca… a qué se nos envía? Recordemos la letra de una canción que hemos cantado con frecuencia en nuestras celebraciones y que resume este llamado. “Sois la semilla que ha de crecer, Sois la estrella que ha de brillar, Sois levadura, sois grano de sal, antorcha que ha de alumbrar.” Hemos resucitado con Cristo y somos invitados a ser semilla que de fruto y fruto abundante… que crezca en nuestros ambientes… en nuestra vida cotidiana… en nuestras familias… en nuestros trabajos… en nuestras comunidades… en “las periferias existenciales “ser semilla y ser levadura que fermente la masa… que la haga crecer… que tenga buen sabor… masa que alimente a muchos… Ser semilla, levadura y sal… en este mundo que reclama vida… que reclama sentido a lo que vive… somos llamados a darle sabor de Cristo. Ser semilla, levadura, sal y ser luz… Hoy, tal como ayer, hay mucha oscuridad… no se puede ver claramente si hay tinieblas y oscuridad… ¡El mundo añora hombres y mujeres antorchas… luminosas que ayuden a ver el camino!